Los límites de la ficción los marcaron hace poco los bomberos de Londres, cuando tuvieron que lanzar una campaña pidiendo a la población que dejara de imitar escenas de 50 sombras de Grey, o de hacer el imbécil, tras registrar más de 400 incidencias con objetos sadomasoquistas.

Lo recordé viendo la foto que cuelga un amigo de su contador Geiger desde Chernóbil. Otro. Marcando niveles de exposición a la radiación por encima de lo asumible. Contaba José María Robles en este periódico, que series como Chernóbil o Narcoshabían multiplicado el interés por el turismo macabro; como la historia sigue arrastrando a muchos a Auschwitz; o un libro a Jerusalén, o a misa.

Verano Azul en EL MUNDO

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