No me enseñes más postales

Habían matado a uno. De aquellas mataban a muchos. Estábamos en un bar en Pamplona algunos estudiantes de periodismo leyendo los periódicos, pero fue el camarero el que elogió la portada de El País porque era la única en la que el asesinado por ETA estaba tapado con una manta. A ninguno se nos había pasado por la cabeza elogiar la portada de El País. Llevábamos tanto rato mirando periódicos que teníamos las manos llenas de tinta de sangre y pincho de tortilla. Se me cayó la cara de vergüenza, por lo menos hasta que salí del bar y me metí en una redacción, años después, donde todo lo aprendido me devolvía al mismo sitio. A llegar primero, a que no mostrar la realidad con toda su crudeza es no mostrar la realidad, frases cortas, con orificio de entrada y salida, sin adjetivos, sin mantas.

La profesión te incapacita para cualquier debate deontológico. Tienes que trabajar, lo que implica pensar rápido, lo que implica pensar mal. Y entonces vuelves a la Facultad como cuando llamas a tu madre para que te recuerde cómo se asustan las lentejas. Mi profesor de Proyectos Periodísticos Miguel Ángel Jimeno sigue donde lo dejé: “Me preguntan si soy partidario de herir la sensibilidad del ciudadano. Lo soy“.

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Intercambio de pareja en la tercera edad

Miércoles

Llueve. 24.436 rayos. Casi 100 litros por metro cuadrado. Vídeos de veleros en alta mar tocados en el mástil por un rayo. Casas, coches y muros que se derriten por la ladera de una montaña como un helado de turrón. Guiris deslizándose con colchonetas por el centro de la ciudad.

Jueves

Existen pocas cosas en la vida que me causen más tristeza que un turista haciéndose una caricatura en el puerto. Un tipo que se hace una caricatura en el puerto no puede ser mala persona, quizá por eso no había conocido a ningún famoso que se hubiera hecho una. Hasta hoy. Dolph Lundgren, alias Iván Drago, alias el malo malísimo ruso de Rocky IV. Una vez le pidieron a Sylvester Stalloneque puntuara todos los rockys de cero a diez. A la de Dolph le dio un cero.

Intercambio de pareja en la tercera edad, en EL MUNDO

Hacer el 96

EL 96 es una postura sexual en la que los contendientes están tan enfrentados que es posible que no sea ni una postura sexual, y ya no digamos política. El incumplimiento del punto 96 del acuerdo de PP y Ciudadanos, sobre la limitación de mandatos, simplemente antecede al incumplimiento del punto 97, cambiar la ley electoral. Y sucede al incumplimiento del punto 93, sobre la expulsión de cargos públicos imputados por corrupción; y al incumplimiento del punto 94, eliminar los aforamientos. Y del punto 95, acabar con los indultos por corrupción, que han solucionado con un cambio en la definición de corrupción, que posiblemente antecede a un cambio de la definición de punto.

Rajoy podría ahorrarse un montón de explicaciones sobre los incumplimientos haciendo suya aquella frase de Robert de Niro en Casino: “Hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal y como yo las hago”. La conversación de Rajoy con Rafael Hernando a la hora de aceptar el acuerdo debió ser como la de Clint Eastwood en La venganza del muerto. “¿Pintar todo el pueblo?”, “Todo”, “¿No incluirá la iglesia?”, “La iglesia especialmente”, “Bien, pues pintaré, pero el pueblo va a parecer el infierno”.

Hacer el 96, en EL MUNDO

Pedir perdón a una vaca

Mi médico de la Seguridad Social es médica. Se llama María Ángeles, trabaja muy poco y no me hace caso, lo cual es bastante diligente dada mi situación. Es posible que sea su único cliente porque cuando voy no hay nadie. Si llego antes siempre acaba de atenderme antes de la hora de la cita y cuando me marcho sigue sin haber nadie. A veces pienso que quizá no sea ni médico, sino una actriz contratada por la Sanidad pública para atender a los tipos que desarrollamos enfermedades que leemos en internet.

Al lado de María Ángeles trabaja un médico de Valencia. Éste sí que tiene clientes para aburrir. Cuando no está María Ángeles le obligan a atenderme. Me he fijado en que siempre tiene las uñas muy sucias. Y en que le gusta aporrear con fuerza el ordenador cuando se le traba. Se escapa a hacer almuerzos muy largos y bebe. Creo que le caigo bien porque me habla un montón. A veces de las dolencias de su lista de pacientes del día, como exhibiendo dotes adivinatorias. Una vez me enseñó a un suicida. Sabía que era él porque entró detrás de mí. Tendría unos 50 años, era gordo y parecía un ganadero. No tenía cara de haber intentado suicidarse. Tenía cara de pedir perdón. Un perdón inconsciente, como de pedir perdón a una vaca. “No tiene que venir, ya le mandé a psiquiatría, pero se cree que soy su amigo”, me dice sin esconder su repugnancia.

Pedir perdón a una vaca en EL MUNDO

Panceta en el Pacífico

Es inevitable escuchar a Kim Jong-un hablar de “mar de fuego”, y a Donald Trump decir eso de “un fuego y una furia jamás vistas en el mundo”, y no pensar que las frases han sido extraídas del conxuro da queimada. Estamos muy cerca de que alguno amenace al otro con la “onda vital” de Son Goku, o la “catapulta infernal” de Oliver y Benji.

Igual que existe una web de “jugadas paranoicas” de Oliver y Benji, perfectamente podría existir una de amenazas paranoicas de líderes del mundo moderno. Unas risas, si no fuera por las armas nucleares. La suerte que tenemos es que las amenazas no son para sus adversarios sino para sus seguidores, lo que garantiza la paz. Tipos capaces de creer que Kim Jong Il, padre de Kim Jong-un, nunca defecó, como afirma su biografía. O que era capaz de hacer once hoyos de golf de un solo golpe, o que llegó al mundo con un arco iris doble y una nueva estrella, o que publicó 1.500 libros y las tres mejores óperas del mundo en tres años.

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No se alquila UVI móvil para dormir

Viernes

Los Reyes saludan en el Palacio de la Almudaina a 520 reconocidos miembros de la sociedad civil balear, que en realidad es la sociedad mallorquina.

Cuando llegue a la isla de Ibiza decreté que el reconocimiento de su sociedad civil venía determinado por tres actos.

1. Asistir a la cena de cumpleaños de la fallecida esposa del ex ministro Abel Matutes.

2. Pasar por el photocall de la fiesta Flower Power VIP de Pacha que organiza Carlos Martorell. La de hace dos años estuvo bastante bien con Valentino y Anne Hathaway. “El éxito de la fiesta está en la mezcla, lo aprendí de Andy Warhol“, le dijo un día Carlos a la periodista Laura Ferrer. Otro día a Juan Suárez le soltó: “Me dan rabia los VIP del Very Important Precio, y del Very Important Prostituta y demás”.

No se alquila ambulancia para dormir, en EL MUNDO

¿Dónde está Cataluña?

Era noviembre. También era el minuto 17 y 14 segundos. Ese en el que el Camp Nou recuerda el año en que acabó la campaña de Cataluña en la Guerra de Sucesión española. Pero no se escucharon gritos de independencia. Los escuché el noviembre anterior, el día del famoso gol de Neymar al Villareal tras un sombrero a un defensa que parecía un pollito mirando una estrella fugaz. En ese momento estaba convencido de que Cataluña no pedía la independencia, la celebraba. Pero esta vez no hubo gritos porque Cataluña tenía un problema más grave. El Barça no era capaz de hacerle un gol al Málaga.

Es muy probable que la mayor parte de ese 2,6% del CIS que considera que la independencia de Cataluña es uno de los eventuales problemas de España no esté en Cataluña. También es muy probable que no hayan entendido la pregunta, o que junto al paro, la corrupción y los partidos políticos el CIS no incluyera la opción del Barça. A medida que se acerque el 1-O creo que el desinterés irá aumentando hasta el punto de que todos los periódicos y televisiones no hablarán de otra cosa que no sea el referéndum.

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Ley seca de tinta y gimnasio

Igual que es prácticamente imposible recordar cómo era el mundo sin internet o teléfonos móviles, pronto será casi imposible recordar cómo era España sin gimnasios ni tatuajes. Sin botes de proteínas ni spinning con tutús. Sin infinitos en la nuca, pájaros en la muñeca, maorís en los hombros, atrapasueños en la columna, notas musicales detrás de la oreja, huellas de mascota en el gemelo, mariposas al final de la espalda, tribales en el muslo, el ying y el yang en el glúteo, gótico en la ingle, celta en el empeine, egipcio en el antebrazo, sánscrito en el escote, latín en las falanges.
El verano es época ideal para encontrar soluciones sencillas a problemas complejos. La mía es una ley seca de tinta, una moratoria de gimnasios, pero no por considerarlos responsables de todos los males de la Generación X, de la de los millennials, de los nativos digitales, sino para saber qué sería de nuestras vidas sin esos aditivos. Qué haríamos si no dedicáramos parte de nuestras vidas a desarrollar músculos inútiles para la vida corriente. Cómo actuaríamos sin el mandala de nuestro omóplato no dibujara nuestra identidad.
Ley seca de tinta y gimnasio en EL MUNDO

¿Cómo acabar con la turismofobia?

Lo mejor de ser turismofóbico es no tener que hacer la maleta. Ahorrarte eso de no saber qué zapatos llevas, de meter lo justo para no facturar, el agua templada de los aseos de los trasbordos. Y ya no digo lo de sacarse el carnet para todos los museos, buscar en la guía el restaurante decorado con calaveras, el Japan Rail Pass, el teleférico de primera hora, que es el único que te lleva a la cima del volcán, la libreta en la que apuntas chorradas, o recetas de mole, o pegas posavasos de licores balcánicos, y en la que dejaste que aquella niña camboyana te dibujara una muñeca zombi recortable.
El código ético del antiturismo lleva implícito no convertirse en uno, no ser parte de la plaga, y dar ejemplo renunciando a enriquecer tu vida conociendo mundo. Uno no puede arriesgarse a visitar un lugar con la excusa de que no está saturado. Los caminos de la saturación son inescrutables. El manual del buen turismofobo receta que cuando uno sienta un deseo irrefrenable de viajar se haga una pancarta a si mismo, en plan ‘Ricardito go home’; o se encierre en el baño con una bomba de humo a tirarse confeti por la cabeza.
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No hace falta papel

Miércoles

Accidente de quad de Ángel Nieto. La prensa rosa abandona las playas y se planta en una clínica. Al poco aquello se llena de famosos: Fonsi Nieto, Sete Gibernau, Aitor Ocio, Miguel Abellán.

Los médicos han inducido al coma al ex campeón del mundo pero son optimistas. Pienso en el momento en que despierte. Y también en esas comedias en las que el protagonista, cuando lo hace, siempre cree estar muerto. Ángel Nieto podría despertar y encontrarse en una cama frente a algunas de sus visitas. Se me ocurren por ejemplo las de Massiel y Pocholo Martínez Bodiú.

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