Uno no se hace llamar Florentino Pérez porque pueda librar a Cristiano Ronaldo de una investigación de Hacienda, sino porque puede hacer que personajes como él se lo crean. Cuando la Fiscalía decidió abrirle una investigación, el presidente del Real Madrid declaró en su defensa: “Le conozco y es un buen tío”. Ningún futbolista se sentía tan ridículo desde que Bebeto aterrizó en La Coruña convencido, como le había dicho Lendoiro, de que aquello era como Río de Janeiro pero en pequeñito.

De ser cierto el engaño, con la misma base sólida que aquella que sostiene que Florentino maniobra para que los medios no saquen imágenes de Cristiano con el Real Madrid cuando se habla de fraudes, malversación o Coentrao, el presidente ya habría calculado que cuando Hacienda llegara a las Islas Vírgenes el fichaje del portugués ya estaría amortizado.

El bolo de Cristiano en EL MUNDO

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