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EL GOBIERNO de España acaba de recibir un teléfono para llamar al enemigo y enterarse de a qué hora empieza la guerra. Rajoy ha debido pensar como Gila, que no vayan a empezar los ataques a la hora del fútbol, y ha pedido inmediatamente un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Una vez avisados de que la crisis «ya sale», en lo que parecía un orgasmo que al resto nos dejará a medidas, al presidente le ha faltado tiempo para apuntarse a otros menesteres, como declaraciones de guerra, y otras fruslerías.

En el frente, España ha caído en el mismo grupo que Angola, Malasia, Chad, Lituania y Nigeria, lo que en cualquier otra disciplina nos habría facilitado el pase a cuartos. Por allí anda también Venezuela, de quién el Consejo ha debido pensar que nadie mejor que un país incapaz de mantener la seguridad en sus fronteras, para encomendarle las del resto.

Gila en el Consejo de Seguridad, en EL MUNDO

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