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LA PRIMERA VEZ que Monedero quiso saltarse una ley eligió la de la gravedad. Con una pegatina de Gramsci ocultó la manzana de Newton de su Ipad, y dio así por concluida la lucha contra las multinacionales.

A partir de ese momento, ciertas inercias quedaron ocultas tras el adhesivo, lo que le está llevando a ignorar la aceleración de su caída. Tras el impacto se le pedirá aclarar en qué parte de la dictadura del proletariado, Marx habló de la colectivización de las hostias. «Cada vez que nos quieren dar una bofetada, la sentís vosotros en vuestra cara», le soltó a una militancia que hasta ese momento estaba convencida de que Podemos no iba de compartir sus bofetadas sino sus 400.000 euros.

Newton es casta, en El Mundo

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