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ESPAÑA se está acojonando. Lo ha dicho el CIS el jueves, al que solo le faltaba debajo de las gráficas la sonrisa de Pelé en uno de esos anuncios de disfunción eréctil. La sonrisa de Pelé no es empática, es de pitorreo, seguramente parecida a las que se repitieron esa mañana en Ferraz y en Génova. Pelé sonríe en el anuncio porque cobra por poner cara a los problemas de otro. Imagino al presidente Rajoy esperando esa mañana que unos tipos de Podemos y Ciudadanos atravesaran las ventanas en cualquier momento como los SEAL, y al final lo único que entró fue un bedel con una nota con la cara de Pelé.

El bipartidismo me recuerda ahora a Antonio, el dueño de una parrillada de Santiago, cuando estuvimos casi un año sin ir por allí por culpa de las vacas locas. Las últimas semanas merodeábamos la manzana como adolescentes tratando de pillar una porno, y cuando por fin volvimos Antonio nos recibió en el umbral y pasamos como si nos fuera a soltar una colleja por andar mirando las noticias.

La disfunción del CIS, en EL MUNDO

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