Hans Christian Andersen escribió el cuento más triste de la historia. Y dos siglos después, La pequeña cerillera se ha hecho carne en un piso de Reus. El escritor danés, con una infancia en la mendicidad y un hogar bajo un puente, se fijó en su madre para dibujar a la niña que en Nochebuena, incapaz de vender un fósforo, decide consumirlos para calentarse hasta que muere sobre la nieve.

Las pequeña cerillera en EL MUNDO

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