“Las estrellitas. Ahí están las estrellitas. Venir al mundo para que cada puta mañana me tenga que despertar con las estrellitas de luz. ¡Pero a qué psicólogo infantil se le ha ocurrido semejante chaladura! Quién pudo pensar que unas estrellitas de luz girando en el techo podían tranquilizar a alguien. Seguro que hasta Charles Manson tenía de pequeño unas estrellitas, y ningún juez federal se tomó la molestia de comprobarlo. Son las 5.36 de la mañana y mi única alternativa es echarme a llorar, porque lo que de verdad me apetece es marcharme al desierto de California y montar una secta de niñeras que se dediquen a encremarme el ano y a asesinar a sangre fría.

5.40. A la mierda, me pongo a llorar. Que se hubieran ido a la cama antes de ponerse a ver… ¿qué tontería estaban viendo? Ah, sí, ‘MasterChef Junior’. Ya los veo cogiditos de la mano en el cheslong, imaginando que les salía como el Jefferson, que ese en dos días está sofrito y balconizado en Ibiza, que lo sé yo. Se creen que cuando tenga ocho años me voy a poner a hacerles tartar de atún rojo con aire de wasabi y esferas kimchi. En eso estaba pensando, precisamente. Pero si cuando tenga ocho años, papá, lo único que te habré dejado esferificados son los huevos…

Monólogo interior de mi bebé a primera hora de la mañana, en GQ

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