Si en una película sale un matrimonio de mediana edad dentro de un coche, parados en un semáforo, que no se hablan ni se miran, afuera llueve, y en el interior solo se escucha el limpiaparabrisas, la película es francesa. Se lo leí una vez más o menos así a Carmen Rigalt. Sin embargo si sale un tipo sudando en calzoncillos en un cuarto de baño, que sostiene una linterna que apunta a un técnico de aire acondicionado, y afuera se escucha el llanto de un bebé bajo un techo cubierto de trozos de rape y zanahoria hervida, solo puede ocurrir en una película española. O en mi casa.

Camba decía que en las postales de las ciudades españolas siempre salía un tipo arrimado a un farol, y que no podríamos incorporarnos a Europa hasta derribar todos los faroles. En el cine español siempre hay alguien haciendo una reparación, algo impensable, por ejemplo, en el cine alemán. La chapuza es un género que incluye a la picaresca. También es teatro privado. Se puede llamar a los fontaneros como a los payasos a los cumpleaños.

El teatro está en el aire, en EL MUNDO

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