Era noviembre. También era el minuto 17 y 14 segundos. Ese en el que el Camp Nou recuerda el año en que acabó la campaña de Cataluña en la Guerra de Sucesión española. Pero no se escucharon gritos de independencia. Los escuché el noviembre anterior, el día del famoso gol de Neymar al Villareal tras un sombrero a un defensa que parecía un pollito mirando una estrella fugaz. En ese momento estaba convencido de que Cataluña no pedía la independencia, la celebraba. Pero esta vez no hubo gritos porque Cataluña tenía un problema más grave. El Barça no era capaz de hacerle un gol al Málaga.

Es muy probable que la mayor parte de ese 2,6% del CIS que considera que la independencia de Cataluña es uno de los eventuales problemas de España no esté en Cataluña. También es muy probable que no hayan entendido la pregunta, o que junto al paro, la corrupción y los partidos políticos el CIS no incluyera la opción del Barça. A medida que se acerque el 1-O creo que el desinterés irá aumentando hasta el punto de que todos los periódicos y televisiones no hablarán de otra cosa que no sea el referéndum.

¿Dónde está Cataluña?, en EL MUNDO

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