NO RECUERDO por qué protestaban el
otro día en el Congreso unas chicas en
tetas. Al final voy a tener que darle la razón
a una que yo me sé cuando dice que no la
escucho, aunque vaya vestida, pero
tampoco me puede negar, ni ella ni ninguna
feminista, el uso de la irrefutabilidad de
cualquier argumentación pronunciada en
tetas desde la alcoba cavernaria.
Lo que pasa es que estas chicas se liaron
porque en política la cosa va muy distinta al
estar plagada de miembros con problemas
de disfunción, que significa no desempeñar
ninguna función. Salvo Posada, que tragó
saliva.
El otro día por ejemplo, Bauzá amaneció
en las islas con unos presupuestos que nos
colocaban solo por encima de Ceuta y
Melilla en inversión, pero sin salir de África,
y todo por culpa de entrar y salir de las
Ejecutivas de Génova con los pantalones
bajados. Así, en frío y en estado de déficit, a
Rajoy apenas le quedan ganas ni sitio para
apuntarle a Baleares unos ceros flácidos.
Hubo algún quejido desde el Govern balear por boca de García, o de Marí Bosó,
todavía no los distingo bien en esta
conselleria de Economía gemelar que
gestiona la misma miseria, y que sonaron en
falsete, que es lo que te sale cuando sigues
con los pantalones bajados y encima te pisan
muy fuerte. Algo así como un Stayin’ Alive
de los Bee Gees, pero tan largo que ya nos
dura dos años.
Voy a tirar de hemeroteca, así a pelo, para
recordar que hace como tres o cuatro
legislaturas, cuando éramos ricos e
imbéciles y no lo sabíamos (Ahora somos
solo imbéciles pero mejor informados) el
entonces alcalde de Ibiza, el socialista Xico
Tarrés, ojo, el mismo Tarrés que ahora, no su
padre, ni su bisabuelo, llenó un montón de
páginas de periódico por financiar unos
talleres de educación sexual de lo más
simpático, en los que los adolescentes se
acariciaban con plumas con coste al erario
público, y se recomendaba a los varones
rasurarse sus partes en casos extremos de
complejos longitudinales, para generar otro
efecto visual.
Y es que la izquierda, cuando gobierna en
las islas, siempre ha sido muy de efecto
visual, maquillaje presupuestario y
subvención precoz. Todo lo contrario que
cuando está en la oposición, que solo grita y
encima ni enseña las tetas.
Bauzá no grita, por desgracia, pero
esperemos que tenga alguna solución más
allá de hinchar las cuentas despachando
viagra, porque bajándose los pantalones en
Madrid los que acabamos rasurados somos
los contribuyentes.

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