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QUE SE PLANTE un coche de la Guardia
Civil en la puerta de tu casa es de las peores
cosas que te pueden pasar un miércoles por
la mañana, salvo para el presidente del
Consell de Ibiza, Vicent Serra, que dijo que
lo veía venir, y que tenía las facturas de
Over esperando en un despacho; tras
pasarse un año diciéndole a la prensa y a la
oposición que todavía las andaba
buscando, pero para evitar que «el debate
estuviera en la calle», algo que como todo
el mundo sabe jamás debe permitir un
político que maneja dinero público; y tan
liado que se le pasó llevarlas Fiscalía.
Su explicación es tan complicada que solo
está al alcance de individuos como Antoni
Marí Carraca, el alcalde de ese pueblo en el
que Francisco Correa se hacía una mansión
ilegal, porque para eso Over Marketing le
dio un cursillo de oratoria de un día por
4.350 euros, casi a euro por vecino de su
municipio. Suponemos que a ese precio el
lológrafo Lisias, los géneros de Anaximenes
y los usos del encomio y el denuesto en el
discurso de Aristóteles no son ningún secreto para nuestro Carraca, cuyos
asombrosos conocimientos trashuman
ahora en la Conselleria de Ganadería,
dejando sin palabras a las ovejas y con la
boca abierta al contribuyente.
Es raro que haya sido un coche de la
Guardia Civil el que por primera vez levante
el secreto de sumario al que Serra había
sometido la gestión en el Consell del actual
vicepresidente del Parlament Pere Palau,
que hace nada vio cómo el ex presidente de
esta cámara, Pere Rotger, dimitía tras ser
imputado por pagarle a Over 20.000 euros
por otro curso de oratoria de un día. Un
hecho que ya coloca a los baleares a la
cabeza de la Unión Europea en cursos de
oratoria de un día.
Pienso que la gente no se está tomando
bien la labor de un Serra que nos había
ahorrado tener que pensar si la financiación
ilegal del PP había salpicado a Ibiza, solo por
la nimiedad de que el presidente del PP
insular en la época investigada, José Juan
Cardona, esté en la cárcel por un expolio de
11,5 millones de euros de nada.
Serra protegía a los ibicencos de las
facturas como Trías protege a los
barceloneses de las monteras, Rajoy a sus
militantes de Bárcenas, y Bauzá a todos de
los medicamentos sin receta.
El PSOE de Tarrés está sacando petróleo
de Over, mientras el caso Ibiza Centro
camina firme hacia los juzgados. Hasta ayer,
con el silencio del PP, por no perjudicar la
imagen de los políticos, me decían, y tenían
razón. Por qué perjudicar la imagen de los
políticos pudiendo perjudicar solo la del PP.

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