CUANDO A ÚLTIMA hora del día todo un
Govern balear te avisa de que mañana por
la tarde se te planta en Ibiza el presidente
José Ramón Bauzá lo primero que
hacemos los periodistas de la isla es mirar
si Pacha ya ha acabado la temporada, por
ver si la cosa pinta seria, y después si acaso
leer el resto de la convocatoria.
Allí decía que vendría acompañado del
conseller de Sanidad y que además se iba a
echar a lo Iggy Pop a las dos asociaciones
contra el cáncer que existen en Ibiza, y a la
plataforma en favor de la implantación de la
radioterapia, con lo que era de esperar que a
los pocos minutos el socialista Xico Tarrés
apareciera en algún medio para aclararnos
qué era lo que realmente estaba pasando.
«Una puta mierda», dijo.
Tarrés, cuando trabajaba, era maestro de
escuela y balonmano, que ahora que lo
pienso ya me da para otra columna, así es
que no se engañen por sus palabras y no
duden en dejarle a sus hijos en un
Parlament, pero es que el diputado balear
tenía toda la razón del mundo. Bauzá acababa de hacerle la vasectomía a una de
las mejores bazas del argumentario
socialista de Ibiza, qué digo, quizá la única.
Nada menos que poder decir que tras
gastarse 560 millones de euros del
contribuyente en ladrillos para el nuevo
hospital habría que seguir despachando a los
enfermos de cáncer a Palma.
Pero con el anuncio de su implantación el
pobre Tarrés tuvo que sacar un comunicado
del PSOE intubado, con que si el servicio
sería de gestión privada, algo que puestos a
tener cáncer y encima evitarse viajar a
Palma vaya usted a saber qué lugar ocupa en
las prioridades de enfermos y familiares.
Lo que pasa es que Tarrés, como todos los
ibicencos, ya se había acostumbrado a que el
Govern solo hablara de Ibiza como el motor
económico de Baleares, y punto, qué es esto
de destinar recursos a la isla, que cualquier
día hasta son capaces de ponernos aviones,
o incluso peor, que podamos pagarlos.
Cuando Bauzá apareció enseñando
diastema a las asociaciones contra el cáncer
Tarrés ya había dilatado varios centímetros,
y todo por culpa de ese tacto rectal al que el
Govern gusta tanto de someter cualquier
agujero yermo de fondos públicos,
suponemos que para ver hasta que punto la
tienen inflamada los del PSOE con este
temita, o los profesores con lo suyo, o los
médicos, o los pasajeros, hasta que a veces
descubren que los que la tienen más
inflamada, como en el caso de Ibiza, son los
suyos, y encima la disciplina de partido exige
que mientras tanto digas que te gusta y les
des un besito. Vamos, que «una puta mierda».

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