ANTES de que la Infanta explique al juez Castro en qué alcoba de Pedralbes Urdangarin la ponía mirando para inopia, debemos resolver otros líos de faldas. Y no me refiero al hat-trick de primeras damas de Hollande, al que veo ahora mismo más cerca de llevarse el colchón firmado por el personal del Elíseo que de sufrir una crisis de estado.

Y eso que algunos esperaban que el primer ministro diera una rueda de prensa de pucheros y manos en los bolsillos, citando a Trierweiler, Ségolène y Gayet como si fueran esos árbitros de la UEFA a los que abroncaba Mourinho. Qué va. Yo al que me refiero es al lío de faldas de Horrach y Castro, que también van en moto a su picadero de vía Alemania, aunque para bailar otros últimos tangos en los que el juez pone el mazo y el fiscal anticorrupción la barra de mantequilla.

Quelqu’un qui m’a dit, en EL MUNDO

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