VEO a Ana Torroja esta semana compartiendo página de tribunales con Jaume Matas, y me viene un allí me colé y en tu fiesta me planté, como si algo dentro de mí todavía se resistiera a reconocer el fraude y el cohecho como eventos consuetudinarios.

Será que la autarquía reinante ha convertido el delito fiscal y el mangoneo público en anécdotas aparatosas, con la complicidad de una justicia convertida en gran bazar, y un ministro Montoro que dijo que en cuanto a dinero negro, una rosa es una rosa solo en un 10%, y eso en el caso de que se quiera aflorar.

Sombra aquí, sombra allá, en EL MUNDO

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