ANDA el balear medio profundamente atribulado ante la posibilidad de que algunos de nuestros representantes políticos sean despachados a su casa como medicamentos sin receta, por un presidente insensible a las ansias de democracia de los isleños.

Lo peor de que Bauzá reconozca que con 43 diputados (cifra que invita a pensar que no se alcanzó hasta la madrugada) se podría estar haciendo el mismo trabajo que con 59, es que sea cierto. Aunque la verdadera revolución parlamentaria no llegará hasta que reconozca que, en realidad, se podría estar haciendo con ninguno.

Licor 43, en EL MUNDO

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