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DEL PRIMO Saturno cuentan que un día se compró billete sobre billete un petrolero fondeado a la entrada del puerto de Caracas. También cuentan que una vez desapareció de una playa venezolana, un escenario que aborrecía. Le dijo a su mujer que se iba a dar un paseo por la orilla, y ella se lo tuvo que decir después a la Policía. Tres horas después lo encontraron con el bañador puesto comprando varios kilómetros de costa que en pocas semanas cubrió de apartamentos.

Antes, el primo Saturno, había hecho otras cosas. De niño cuidar ovejas en la aldea de mi madre. Más tarde quiso aprender a manejar un torno, con la esperanza de subirse a un barco a Venezuela para trabajar en un taller mecánico. La primera vez que lo vi fue en una foto del periódico sentado al lado de Manuel Fraga. La segunda porque se había inventado un banco.

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