Mucho antes de lo de la independencia, a Artur Mas le preguntaron en una entrevista a dónde le gustaría ir, y respondió: “¡Al desierto!”. Quizá la historia diga que fue la falta de tiempo libre lo que hizo al ex president traerse el espejismo a Cataluña.

“Hoy, nada”, en EL MUNDO

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