En la lectura de su programa, Pablo Iglesias imprime tal exceso de solemnidad que sólo consigue que trasciendan los principios irrenunciables negociables. La sobriedad se revela a veces como el peor enemigo de la sinceridad, por eso el crítico Iñaki Uriarte acostumbraba a leer sus escritos borracho, cuando llegaba a casa de madrugada con un montón de copas encima: «Si el borracho no era capaz de leer muy rápido y de un tirón, había que corregir».

Principios negociables en EL MUNDO

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