Hay cosas que son demasiado importantes como para no resolverlas en el último momento. Le ocurre a Felipe VI con la investidura como me ocurrió a mí en un análisis de esperma. Que una vez que te encierras con los candidatos, o con unas revistas porno y una tele con vídeo, se espera un resultado muy concreto. A mí me dieron media hora y me pasé veinticinco minutos tratando sin éxito de poner en marcha el vídeo, y al final uno acaba resolviendo las cosas que lo mismo le sale un presidente que un niño hiperactivo.
A este paso la historia acabará atribuyéndole al monarca la crítica que le dedicó el New York Times a Lola Flores: ‘No canta ni baila, pero no se la pierdan’.

El tapiz en EL MUNDO

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