Veintiocho días después de la muerte de Aylan en una playa turca mi mujer me dijo que estaba embarazada. Entonces creía saber lo que era un niño sobre la arena, pero los niños son esa cosa que hay que criar antes de decidir no tenerlos.

Antes de nacer, el pan bajo el brazo fueron unas pastillas para conciliar el pánico. Esas cosas del primer mundo. Como que la relación con tu mujer se reduzca de repente a un inventario como para escalar el K2, en el que tú vas a hacer de sherpa.

Mirada de ceniza en EL MUNDO

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