He tenido que irme hasta la playa a escuchar el debate de investidura para darme cuenta de que existe una España que puede vivir sin Gobierno. Es más, hay una España que ni siquiera sabe que vive sin Gobierno, que es la más feliz, y se baña en colchonetas con posavasos. Pedro Sánchez viajó hasta Mojácar para comprobarlo, y luego hasta Ibiza donde lo confirmó ante los medios, en una comparecencia que recordó al vídeo de presentación de Hansel en Zoolander: ‘¿Acaso sé lo que estoy haciendo? No, pero aquí estoy, y voy a dar lo mejor de mí’.

En Bélgica, donde estuvieron 541 días sin Gobierno, el crecimiento, el desempleo y las cuentas públicas evolucionaron mejor que la media de la eurozona. El principal objetivo de un debate de investidura es evitar que eso suceda. De hecho, el Estado dispone de mecanismos para no tener que disolver permanentemente las cortes y que, en última instancia, el Tribunal Constitucional pueda disolver a los españoles.

El gobiernito Frankenstein en EL MUNDO

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