Me da rabia que Stephen Hawking esté muerto, porque esto le hubiera encantado. A veces no hace falta irse hasta agujeros negros para verse frente a frente con una paradoja cuántica. A veces basta con abrir el buzón, y ver una tarjeta de crédito a tu nombre, que no has pedido, y de un banco que no es el tuyo, y hacer una llamada al servicio de atención al cliente para que se colapse el universo.

Llamó mi mujer. Ella es la titular de la cuenta. Tras un buen rato de espera, y de pulsar los últimos dígitos de su DNI, los últimos dígitos de su cuenta corriente, y los últimos dígitos de la tarjeta de crédito, y los últimos dígitos de su código de acceso al banco por internet, logró hablar con un ser humano. Le dijo que no había pedido ninguna tarjeta de crédito para su marido. Pero le respondieron que se trataba de una reposición, y que iba a salir por un ojo de la cara. El tipo iba a por el ascenso.

En algún lugar del cosmos en EL MUNDO

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