De vez en cuando aparece alguna amiga sin pareja que me pregunta si le puedo presentar a alguien. Entonces me acuerdo de Lolo. Casi de inmediato. Un tipo atractivo, como acredito inmediatamente con una foto, profesor universitario, piso cerca del mar, y que escribe libros de historia en su tiempo libre. Todo lo necesario para que resulte muy sospechoso. Cuando me lo encuentro tiene cara de ir o venir de la mansión de ‘Eyes wide shut’. Los casados con hijos siempre pensamos que los tipos como Lolo están yendo o viniendo de la mansión de ‘Eyes wide shut’. Entonces le pregunto si ya se ha echado novia, para actualizar su ficha y, de paso, que deje de joderme la vida con la que él tiene en mi imaginación.
El miércoles me dijo que había estado dos años viviendo con una chica, pero que al final se dio cuenta de que quería estar solo. Lo dijo con un punto de amargura, como si se tratara de una maldición que ya le he escuchado otras veces. Otros somos más de estar siempre en pareja, hombres de una sola mujer, o al menos de una en una sola mujer. Estar solo me resulta una necesidad extrañísima, lo que hace que me observe como a una especie de oso amoroso con un arco iris tatuado en la tripa.

Estar solo en EL MUNDO

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