Mi hijo tiene un juguete que es un embustero y un bocazas. Un camioncito poco más grande que una taza de café, que se hace llamar Monster Truck, con un vozarrón con el que te suelta frases como “conducir por encima de otros coches es mi especialidad”. También dice “atrévete a conducir por los caminos de tierra”, que por suerte mi hijo no entiende, ya que el camioncito, a pesar de sus promesas, está tan mal hecho que apenas rueda por una baldosa.

No diré que es su juguete favorito, pero sí que en caso de incendio, antes que a sus padres salvaría el Monster Truck. Aunque también salvaría al camión de la basuracon el que nos cruzamos casi todas las mañanas, o a cualquier autobús, excavadora, taladradora, grúa, apisonadora u hormigonera que no conoce de nada.

Monster Truck, en EL MUNDO

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