En el estado de Iowa hay una ley que obliga a los pianistas mancos a tocar gratis. En el de Ohio no se permite a las mujeres llevar zapatos de charol ante el riesgo de que se les puedan ver las bragas. En Seattle y Kentucky es ilegal llevar armas ocultas que midan más de dos metros. Y en Atlanta no dejan atar una jirafa a una farola. Ibiza acaba de colarse por la puerta grande en la antología del disparate legislativo al no permitirse beber agua en la calle.

En el Ayuntamiento de San Antonio, al igual que se supone en Ohio o en Kentucky, dicen que no aplicarán la norma que pretenden aprobar, o que lo harán “con sentidiño”, que decimos en Galicia, mientras que la literalidad del gobierno de izquierdas llama a convertir las puertas de bares y hoteles en controles se seguridad similares a los aeropuertos, en los que el enemigo público número uno es el líquido.

Prohibido beber pianistas en EL MUNDO

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