Lo puto crack

Por casos como el de Quimi Portet es por lo que a muchos nos cuesta tomarnos en serio la causa catalana. Le pasa sobre todo a los nacionalistas gallegos y vascos, que cada vez que se ven obligados a mirar al Mediterráneo, o a Twitter, se encuentran con que el soberanismo está en manos de locazas folklóricas esperando iniciar la revolución con un chiste de Eugenio: «Saben aquel que dice que es un tio que llega a un bar..».

Mi paisano Juanjo, ahora para siempre el camarero de Quimi Portet, tampoco se tomó en serio la causa catalana. En nuestros lares apenas se sabe de un pueblo al que le encanta hacerse fotos con dron, con cierta vocación de circo del sol. Decenas de medios se pusieron en contacto conmigo por ser el único periodista que había hablado con él, pero no había más que el servicio desafortunado de un camarero. Ni rastro del vecino de Trives que desafiaba la creación unilateral de estructuras de Estado.

Lo puto crack en EL MUNDO

El hermano de Bud

Bud Spencer y Terence Hill éramos mi hermano y yo. Supongo que había más hermanos que eran Bud Spencer y Terence Hill. Como supongo que con la muerte de uno de ellos algunos hemos dado por concluido el siglo XX, y nos hemos visto en el espejo un poco más viejos, como el día que descubrimos en el Marca que nos ponía la hija de Romario.
Jugar a Bud Spencer y Terence Hill era arriesgado, especialmente si tu compañero de juegos tiene once años más que tú, mide un metro ochenta y tres, pesa noventa kilos y te dicen que es retrasado. Principalmente porque a los ocho años tú no sabes muy bien lo que es un retrasado, y porque estás demasiado ocupado en caer con tu ropa interior de vaquero en el abrevadero porque has recibido uno de los famosos puñetazos de Bud, de arriba abajo como si quisiera clavarte en el suelo, o un buen sopapo a mano abierta, de esos que te arrancaban media sonrisa.

El hermano de Bud en EL MUNDO

El nacimiento de una nación

EL BREXIT me ha pillado rodeado de ingleses, en una de esas zonas de la isla de Ibiza que uno solo puede visitar desde el extranjero. La construcción de guetos en nuestro territorio confirma su necesidad de una política migratoria distinta a la de la Unión Europea. Los ingleses solo quieren vivir en el Reino Unido al margen del país en el que se encuentren.
El patrón se repite en Magaluf, Lloret de Mar, o la isla de Phi Phi, donde construyen su nación con judías estofadas, banderas de clanes, tirando pintas ale y con un televisor en el que repita en bucle un Fulham-Norwich. No se molestan en aprender el idioma, ni les interesa la comida, ni la muralla renacentista. Vacían los escenarios hasta convertirlos en los «no lugares» de Marc Augé: espacios sin pasado, como los baños de una gasolinera o un vagón de tren. Cualquier contacto con los aborígenes se asemeja a un descenso al inframundo. Persiguen el sol hasta nosotros pero como si siguieran la estela de un elemento del universo que también les pertenece.

El nacimiento de una nación en EL MUNDO

El demonio

Mi madre ha viajado hasta Ibiza para conocer a su nieto y traerme noticias de la aldea, que es ese cordón umbilical con el que los gallegos permanecemos conectados a los muertos. Los mismos a los que mi madre va encontrando parecidos en el crío, como si cada nacimiento fuera una forma de resurrección.
Hace medio siglo que no es fácil traer noticias de la aldea, apenas un conjunto de piedras devoradas por el barro y los hierbajos, donde me cuentan que en un tiempo hubo casas, y partos, y ahogamientos en el río, y bailes con banda de música.

El demonio en EL MUNDO

Segregar virtud

Al igual que Acuamed pretendía contaminar el Ebro para facturar su limpieza, los partidos vierten sus medidas para protegernos de su corrupción. Es un nuevo malabarismo a la máxima de Groucho Marx, por el que la política se convierte en el arte de vender soluciones a problemas creados por ellos mismos.

Segregar virtud en EL MUNDO

Pogba en defensa de Urdangarin

El destino de los cooperadores necesarios ha unido a la Infanta Cristina y a Karim Benzema en la primera jornada de la Eurocopa. Sin sentencia firme, uno se ha quedado fuera de la convocatoria de Francia y la otra fuera de la de la Monarquía. Ninguno estuvo presente en Paris como tampoco en las conclusiones del juicio. La Infanta se ha especializado en el arte de la ausencia presencial, por mucho que la contradigan las cámaras de seguridad, que cada vez se parecen más a esas grabaciones en bucle para reventar cajas fuertes.
La hermana del Rey, esta vez de chaqueta blanca como en un fallo de raccord, se coló en los telediarios porque Virginia López Negrete se presentó sin fotocopias, quizá para mostrar tranquilidad ante la prisión de su patrocinador, y luego anunció que mantenía su petición de ocho años de prisión para la Infanta. Y eso que los argumentos en su defensa durante estos días han sido tan avasalladores que es casi imposible que no parezca culpable.

Pogba en defensa de Urdangarin en EL MUNDO

Déficit de atención

He ido a internet y he descubierto que arranco la campaña electoral con claros síntomas de trastorno de déficit de atención infantil: Fácil distracción, sensación de aburrimiento y baja tolerancia a la frustración. Nada que ver con los niños a los que disfrazan de Pablo Iglesias y enseñan a decir de carrerilla Mossak Fonseca.

Déficit de atención en EL MUNDO

De visita

Existen pocas experiencias más traumáticas para un hombre que el momento en el que te ves obligado a ir a conocer al bebé de una amiga. A estas alturas todas las chicas deben saber que cuando su novio les dice que adoran los críos, que cientos de veces le dejan al cuidado de algún sobrino con el que disfrutan jugando en la alfombra con comida imaginaria; que han pensado en tener tres, y que tienen en la cabeza sus breves nombres autonómicos con los que sellar una estirpe, están mintiendo como bellacos.

No hay mayor felicidad que salir de esa casa, con ilusiones renovadas en tu libertad de movimientos, en tu ambiente de lectura, sin cacas de colores, ni piezas de Bugaboos, y con la promesa de horas de sueño intactas. Si has fingido bien tu chica te querrá más, y con suerte querrá practicar un poco antes de convertir el sexo en un trámite incómodo para conseguir un churumbel.

De visita en EL MUNDO