La semana que fui catalán

ESTA SEMANA el gobierno catalán decidió otorgarme la mayor distinción que se ve capaz de concederle a un gallego. Cuando creía que vivía en Ibiza por algo parecido a un accidente aéreo, como los pasajeros de Lost, resulta que un conseller de la Generalitat me anunciaba que yo era catalán perdido, y que los aragoneses y valencianos también. Y entonces me vi como el ex leproso de La vida de Brian, que decía que se había quedado sin empleo por culpa de Jesús: «Estás curado, macho, así, sin preguntar ni nada».

Recuerdo que cuando llegué a Pamplona me había pasado una temporada tratando de ser vasco. Me metía en los bares cantandoSu ta Gar en perfecto euskera y sin entender ni papa. Aquello me permitió hacer unas amistades curiosísimas, que al poco se aprendieron la Rianxeira, como en un intercambio de banderines en el centro del campo. Lo dejé porque era incapaz de echarme una novia euskaldún con la que completar mi obra. De hecho me salió una de Algeciras, que aplacó mis ansias nacionalistas como Juanma Bajo Ulloa explicaba la ETA: «Si follas, no pones bombas».

La semana que fui catalán, en EL MUNDO

El hombre tranquilo

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RECOGÍ a mi amigo Seamus recién aterrizado de Dublín y le metí en un gabinete de crisis. Cuatro mujeres insultaban al ex novio de una al que había pillado con otra. La afectada sacó un pendiente del monedero y lloró un poco. Un pendiente de puta, concluyeron. Tomé una nota mental: a las amantes se le caen las cosas, y traduje a Seamus lo que pude porque mi inglés es pobre en amputaciones. Al poco se acumularon los casos y las chicas quisieron saber qué tenía que decir Irlanda de todo esto.

Seamus, a quien había visto hacer un striptease en un bar con una pegatina del Sinn Fein en los genitales, desdeñó el débil carácter Mediterráneo y las chicas asintieron. Luego sacó a pasear los diez hijos de su tatarabuela, los catorce de su abuela, y quizá también a algún obispo protestante. Y cuando creí que ya no le quedaba vergüenza, sacó su tableta y puso El hombre tranquilo. Cuando John Wayne participa en una carrera de caballos entre una playa y unos campos, paró el vídeo y dijo: «Estos terrenos son de mi abuelita».

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Sexo policial

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En el piso de al lado viven tres policías que se han animado a echarse novias y a acostarse con ellas. Una vez hubo guardias civiles y también se echaban novias. El sexo y la playstation se han convertido en la banda sonora de mi ecosistema. Por su culpa he desarrollado una absurda destreza para descifrar el éxito o el fracaso de historias de amor con agudos y un morse violento, de pulsaciones de somier contra una pared. Podría pasar los dedos por las muescas de su cabezal como si leyera braille, y luego recitar sus romances como cantares de ciego.

Y eso que el piso no es paredes finas. Como aquel de Orense en el que vivían mis padres cuando mis hermanas eran pequeñas, y que cuando de noche les pegaba un grito para que se callaran y apagaran la luz, el único que obedecía era el vecino, como confesó su esposa en el ascensor llorando de la risa. Si es que es imbécil, les decía.

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Lapidando a la abuela

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DESPUÉS DE morir el abuelo, la abuela Amparo debió echarse como una decena de novios. Se los echaba en Benidorm, a donde la mandó mi madre con el Imserso en los 80 para pasar el luto. Entonces empezó a desaparecer durante meses. A veces se presentaba con alguno en casa, y yo puteaba a mi padre con que no tenía huevos de llamar a alguno «papa». El pobre se ponía de los nervios. Luego, esos hombres, simplemente se morían.

La abuela Amparo era muy atractiva incluso superada la barrera de los 75, que debe ser una barrera como la muralla China. Cuando le preguntaban su secreto hablaba de un vaso de agua templada en ayunas, tal cual venía del grifo. La fría se la echaba en las tetas al salir de la ducha. Decían que era una adelantada a su tiempo, pero yo creo que lo que intentó fue frenarlo con todas sus fuerzas.

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Conspiración wifi

A MEDIDA que me hago mayor me voy dando cuenta de que mis posibilidades de salir con vida de todo esto se están reduciendo a una velocidad pasmosa. Y eso que hago unos esfuerzos terribles por protegerme de males de lo más peregrino. Durante un tiempo la tomé con la telefonía móvil. Localicé a un amigo de la infancia que era doctor en ingeniería de telecomunicaciones para preguntarle si un teléfono móvil me podía dejar estéril, y me contestó que dependía de la fuerza con la que me lo tiraran contra los huevos.

Nunca me ha tomado demasiado en serio a la comunidad científica. Yo me veo rodeado de cables, con el portátil, la tablet y los dos móviles, y pienso en la inconsciencia sobre los males que nos acechan, una especie de Igor Kostin tomando la única foto no velada sobre la radiación de Chernóbil.

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¡La Jacinta mucho más!

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UN UJIER asumió la capitanía y se encargó de recoger el busto de Don Juan Carlos para ofrecérselo a los medios. Ada Colau está demostrando tener la agenda repleta de citas con la historia. La última destinada a ocupar la misma sección que la amputación de la estatua de Sadam de una plaza de Bagdad, hasta que la escena fue empañada por una moviola. Ahora mismo el marcador en el salón de plenos del Ayuntamiento está dos a uno a favor de la monarquía, con el cuadro de la Reina Regente y Alfonso XIII presidiendo la sala por un lado, y Don Juan Carlos en una caja de cartón por el otro. Un resultado del que podemos deducir que la monarquía española mantiene el pulso, no tanto por el marcador, como por el hecho de que las convicciones republicanas hayan caído en manos de interioristas.

La República, como sistema basado en la fe de que elegimos a nuestros jefes de Estado mejor que la providencia divina, una conclusión discutible incluso entre los ateos, empieza a parecerse a un exoplaneta, donde se intuye que por sus condiciones es posible la vida, pero no se sabe cómo llegar a él.

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Mas Attacks!

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A ESTAS alturas de la operación salida, Artur Mas ha regresado a La Zarzuela. «En son de paz», como los marcianitos de Tim Burton, que emitían ese mensaje por la megafonía de sus naves mientras iban masacrando a todo bicho viviente. Ya solo faltaba que le acompañara Guardiola, informando a la prensa de que venían de un «país pequeñito, que está ahí arriba», y que el Rey hiciera como los periodistas de Pamplona, y se pusiera a mirar el techo del salón de audiencias.

Con la sonda espacial New Horizons por Plutón, Cataluña va a tener que volver a tirar de drones para sus demostraciones de fuerza callejera. Ha llegado un punto en el que a gran parte de España resulta extrañísimo ver a un catalán sin la ayuda de un dron, como esa tribu caníbal de las Islas Andamán, que tira lanzas a los aviones y se cepilla todo bicho viviente. Y son ganas de ir provocando, porque cualquier día la prensa españolista contará que se ha visto por satélite la barca de dos pescadores desaparecidos en el golfo de Bengala en medio de la Plaza de Cataluña.

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El PP legible

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EN UNA pieza separada, el Partido Popular ha actualizado su logo. Azul flúor y el albatros más perfilado, dice la versión oficial, vamos, que vuelve el slip. Un ataque de improvisación de la nueva hornada, a la que se le hizo madrugada en la cafetería, y acabaron calcando los culos de las copas que habían humedecido los documentos oficiales.

El desconcierto les duró hasta la presentación. Maillo, Casado, Levy y Moragas señalaron el logo hasta de cuatro formas distintas y ninguna al mismo tiempo, en una suerte de photocall a piedra-papel-tijera, a la que solo le faltó que alguno se bajara la cremallera y acabara señalando con la nueva perfilación del albatros.

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Trópico de melocotón

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VOY MUY poco a ver a Carlos Manzano. Pero el otro día el traductor de Henry Miller me reconoció al pasar por delante de su librería campestre en el mercadillo de Las Dalias. Se estaba comiendo un melocotón y algunos restos se habían quedado pegados a su nariz. No restos pequeños, sino contundentes como garbanzos. Pensé en decírselo pero ya llevábamos demasiada conversación, tan rápida que cuando llegamos a Gramsci (últimamente se llega enseguida a Gramsci) lo encomendé todo a que se cayeran accidentalmente. Y en algún momento, como si recordara algo urgente, me soltó: ¿Te han hecho ya la carta astral?

De poco sirvió que le dijera que no creía en esas cosas. Pero tras resistirme un poco comprendí que era lógico que el tipo que había traducido al español Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, dos de las obras maestras más controvertidas y delirantes de la literatura universal, en una casa de Ibiza sin luz ni agua, hiciera cartas astrales.

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El contexto que viene

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RECONOZCO que no había logrado comprender el desencuentro entre Izquierda Unida y Podemos hasta que unas horas después Jara le metió un dedo en el culo a Cavani en el Estadio Nacional de Chile. Entonces recordé que vivimos una crisis de contexto, que es mucho peor que la crisis política o la de valores, siempre según el contexto; y que determina que el desdén de Pablo Iglesias es un paso atrás hacia la confluencia, o que Jara merece una sanción ejemplar porque Cavani no se giró para besarle.
Irene Villa puede indultar a Zapata solo en un contexto donde importe lo que opine Irene Villa, ya que en el judicial será éste el que determine si se siente o no insultada. Y Pablo Iglesias puede menospreciar al PSOE o a Izquierda Unida en cualquier contexto en el que no estén cerrando pactos de gobierno para los próximos cuatro años.

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