El italiano incompleto

NO HA SIDO necesario ir más allá de la puesta en escena de la droga caníbal para que el apocalipsis zombi empiece a exhibir por las calles de Ibiza sus primeras criaturas desmembradas.

Dejando al margen la inspiración romántica que despierta un brazo amputado con la palabra ‘Libertad’ tatuada en gótica, la metáfora del suceso emerge fundamentalmente de su abandono. Imagino a los viandantes de la rotonda de Privilege contemplando con resignación el hallazgo como la consecuencia más lógica a la propaganda caníbal, sin imaginarse que nuestro hecho insular ya no precisa de ingestas especializadas.

El italiano incompleto, en EL MUNDO

Tres bocatas de jamón

ESTA SEMANA he tenido una aproximación a la experiencia de ser padre. Las primas alemana y española, Nina y Sara, de 9 y 8 años, se han juntado en casa del tío Richi (nunca dos mujeres lo habían pronunciado de forma más humillante). Y lo más importante. Ya se han ido. Lo sé porque ya no escucho Disney Channel en mi cabeza, y mi mujer y yo hemos dejado de encontrarnos en un bidé para respirar.

Tras su paso han dejado un poco de mi dignidad para escribir estas líneas, alimentos absurdos en la nevera, huellas de pies a una altura incoherente, ropa de ratona en lugares de la casa que todavía desconocía, y una acuarela en la que vuelo vestido de Superman con un martillo en la mano para reparar un kayak. Aún espero la multa de Demarcación de Costas en cuanto se pongan a buscar la arena que les falta de Platja d’en Bossa.

Tres bocatas de jamón, en EL MUNDO

Los ingleses

TENGO UN colega irlandés que ha vuelto escandalizado del West End de San Antonio. Y eso que yo pensaba que lo mandaba a tiro fijo, desde que le pregunté si le gustaba la ginebra, el whisky, el ron, el vodka u otra cosa, y me contestó que sí.

Una vez entré en su Facebook, y en la carpeta university, vi a unas tías aplaudiendo sentadas en el suelo que parecían cantar una canción a coro. En el medio mi colega de pie, desde ahora Seamus, y otros dos, bebían de tres botellas de algo. Su única vestimenta era una pegatina del tamaño de un móvil con la cara de un candidato a la presidencia de la República de Irlanda. Un tío grande el Seamus.

Los ingleses, en EL MUNDO

Corduras

A LOS 15 me daba mucha vergüenza que mis compañeros de instituto me vieran volver a casa en el autobús de Toén, porque su ruta terminaba en el sanatorio psiquiátrico de Orense. Aunque muchos lo sabían, en lugar de burlas, se regocijaban con algo mucho más doloroso, un respetuoso silencio. A uno de ellos, Alexandre, le encontré el otro día en Facebook disfrazado de ratoncita Minnie, antes de tirarse a una piscina de Allariz, mientras su hija le grababa con un móvil para certificar el cumplimiento de una apuesta.

Más de veinte años después, descubro en mis vacaciones en Galicia que el autobús de Toén ya no termina en el sanatorio psiquiátrico porque han trasladado a sus enfermos al Hospital Cristal Piñor, en la misma ruta, y escasos metros de mi casa. Por sus jardines, construidos en los años cuarenta para aplacar la tisis, y en los que yo jugaba de niño, inventan ahora rutas lentas y desacompasadas individuos solitarios, algunos enzarzados en un monólogo intenso, incluido el mecánico del helicóptero, al que observo sospechoso tras la verja del helipuerto, que le da cierto aire de superviviente en la prisión de The Walking Dead.

Corduras, en EL MUNDO

Psicofonías

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MENUDA bronca que se han llevado los del PSOE y los de Més por denunciar el escándalo de que al norte de Menorca una compañía noruega hubiera empezado a realizar prospecciones sonoras, y el Govern balear se le hubiera pasado mencionar el detalle. Con esto de estar lejos de las islas, uno echa mano al iPad y acaba escuchando el cabreo del PP antes que la denuncia de la izquierda, lo que le deja a uno con la sensación de que si en vez de prospecciones sonoras Seabird Exploration hubiera plantado una plataforma petrolífera en la cara oculta de Cabrera, PSOE y Més habrían sido ilegalizados. Menos mal que en el PP nos recuerdan de vez en cuando que es el único partido que se opone desde el principio a la tortura de ballenas con cañones sísmicos, porque hay días que, de verdad, cuesta un montón recordarlo.

Esta fórmula de bronca es bastante común en política y en las relaciones de pareja, donde indefectiblemente el hombre, además de cometer errores, aboca a la mujer a cometerlos, por lo que debe ser reprendido de acuerdo con alguna ley que se encuentra seguramente entre los papeles que firmé en el Ayuntamiento o en el libro de familia.

Psicofonías, en EL MUNDO

La lista

MI MUJER tiene a Orlando Bloom en su lista. Eso quiere decir que si el actor se pone a tiro me vería obligado perdonar el affaire. También tiene a Jenson Button, y yo, por analogía, he puesto a Miranda Kerr, aunque he omitido a Jessica Michibata, lo que me llevaría a conformarme con Miranda Kerr dos veces, que igual ni pasa.

Como Jabois y Gistau han dicho que el verano queda inaugurado cuando el periodismo enfoca cosas como la pelea en Ibiza entre Orlando Bloom y Justin Bieber, quién soy yo para negar que el columnismo de verano queda inaugurado cuando Jabois y Gistau hablan de la pelea en Ibiza entre Orlando Bloom y Justin Bieber. Así es que por alusiones, también me pongo agostino, ya que además de firmar la información sobre el cambio de impresiones a la puerta del Cipriani, mi mujer tiene a alguien de su lista rondando cerca de casa.

La lista, en EL MUNDO

La habitación del pánico

SÓLO los rótulos o cierta cultura penitenciaria han permitido a muchos discernir que Jaume Matas entraba en una prisión de Segovia y no en el gimnasio. El dress code de la revolución bolivariana viste la recepción de una naturalidad que amortigua la pena exhibida por algunos dirigentes del Partido Popular, a los que ya sólo queda el consuelo de que a su ex compañero le vaya entre rejas como a un auténtico corrupto, y no como a un falso monje shaolín.

En el PP acompasan declaraciones embargadas por una envidiable inocencia colectiva, con paladares tan exquisitos como el de Martínez Pujalte, cuya degustación permite escalas tan fenomenales como la del tráfico de influencias muy liviano, como si en lugar de un delito aludiera al espesor de un conjunto de ropa interior de Miranda Kerr. Mientras, en la oposición, se visita a Matas con la misma mano izquierda con la que se enfundaban trajes blancos en Camariñas, retozando en el chapapote, y exponiéndose como ejemplo mientras se señala al culpable con el rastrillo.

La habitación del pánico, en EL MUNDO

Agentes cívicos

LAS INSTITUCIONES insulares se han
revelado tan sofisticadas que, cuando las
cosas no funcionan, la mayoría de la gente
no se entera. Y lo que es más aún
impresionante, tampoco se enteran de
cuando funcionan. Por suerte, maniobras
castrenses como las ejecutadas esta
semana por el presidente balear, José
Ramón Bauzá, en la isla de Ibiza, nos
ayudan a trivializar su razón de ser.
Bauzá exhibe una disposición fenomenal
a no respetar la voluntad de las urnas y
pasarse a la oposición, siguiendo en este
caso la voluntad de un equipo de Gobierno
en permanente combustión espontánea, «y
no pasa nada», obviando que dentro de diez
meses deberá aclarar en campaña electoral
si tiene decidido gobernar si ganara las
elecciones. Su postura alivia en Baleares las
intenciones de Rajoy para una reforma
electoral en la que gobierne la lista más
votada, y es consecuencia cabal de repudiar
a dos alcaldesas, un candidato a alcalde, tres
tenientes de alcalde y un concejal raso, y
ponerse a leer el remanente de la lista
electoral de 2011, quizá con la misma
aflicción de quien cuenta los días por el
calendario Pirelli.
La fatalidad ha querido arrojar en dos
semanas un cómputo global de empate a cinco entre agentes cívicos expulsados del
Ayuntamiento de San Antonio, y concejales
arrojados del equipo de Gobierno de Ibiza. A
estas alturas ya a nadie se le escapa que a
ambas formaciones les unía un sueldo
público y les separaba el hachís, una
sustancia que habría servido para explicar
los últimos trapicheos de los ediles.
Para no desarmar el bucle paródico, el
concejal que se gastó 101.000 euros,
incluyendo polos naranja, en llenar las calles
del conflictivo West End con un contingente
postizo de ex delincuentes y fumetas, es el
único que sigue en su puesto. San Antonio es
además un municipio fértil e imaginativo en
escándalos: puerto de salida de party boats,
droga caníbal y hospitales de campaña para
sobredosis, que lo mismo se sube el sueldo la
corporación en el cénit de la crisis, que un
concejal se encara con la policía, que otro te
hace una obra ilegal, que se llenan las calles
con trípticos del consulado británico
advirtiendo que caminar solo es un peligro, o
que el departamento de urbanismo se
traslada a hacer las horas extra al juzgado.
La gestión de los últimos ediles
expulsados en el Ayuntamiento de Ibiza
pasará a la historia por incomparecencia,
frente a la belleza de la desvergüenza de sus
compañeros de la otra punta de la isla. La
mala gestión es una fruslería comparado con
la deslealtad, el mal rollo y los emoticonos de
japuta, porque esto último afecta a la imagen
de un partido, mientras que lo primero tan
sólo lo degusta el ciudadano.

Bauzá hace un ‘balconing’ en Ibiza

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RAJOY acaba de descubrir en Baleares que se puede ahorrar una reforma electoral para que gobierne la lista más votada, porque tras la dimisión de dos alcaldesas y tres tenientes de alcalde en el Ayuntamiento de Ibiza, el presidente José Ramón Bauzá ha visto claro que es mejor dejar de respetar la voluntad de las urnas y pasarse a la oposición.

Un poco antes había hecho dos intentos casi consecutivos de poner paz en un equipo de Gobierno en el que o no se hablaban o se enviaban mensajes de Whatsapp del tipo: «Leña a muerte a la japuta», como alternativa al emoticono de alcaldesa. Tras caer los cinco primeros de la lista, Bauzá consideró que la número seis, la pertiguista olímpica Mar Sánchez, era perfecta para conservar la Alcaldía porque estaba de baja por maternidad, evitando la moción de censura, al menos, mientras estaba dando la teta.

Bauzá hace un ‘balconing’ en Ibiza, en EL MUNDO

‘Lina, sé fuerte’

AREPENTIDA de entrar en política, y absolutamente convencida de dejarlo, la ex concejala de Cultura de Ibiza Lina Sansano, ha dado un golpe de Estado. Fiel a su elemento, la mujer se apuntó al motín en epanadiplosis, pero en lugar del lorquiano «verde que te quiero verde, verde viento, verdes valles», le salió un sosísimo «Pilar dimite, Pilar dimite, Pilar dimite», que como lo decía ella sola, alumbraba la tristeza de un motín de Hespería al que solo hubiera acudido Alexanko.

La dimisión de la segunda alcaldesa de Ibiza demuestra que los populares están llevando fatal esto de respetar la voluntad de las urnas, sobre todo cuando ganan, ya que desde entonces no han parado de pasarse a la oposición o de irse a su casa. La última una opción más digna pero demodé.

‘Lina, sé fuerte’, en EL MUNDO