Lengua de signos

HUBO UN momento del debate de investidura en el que el locutor de televisión informó de que una diputada de Unidos Podemos estaba siguiendo la sesión por lenguaje de signos. La cámara enfocó a una mujer, sentada frente a ella, que iba representando con las manos lo que se estaban diciendo en la tribuna. Entonces me di cuenta de que el debate se volvía más comprensible a través del lenguaje de signos, siempre que uno desconozca este lenguaje.

Albert Rivera fue el encargado de anunciar que Mariano Rajoy había perdido la votación. Fue mucho antes de que se votara, no fuera a ser que algún grupo parlamentario se propusiera darle un disgusto. También pidió perdón a los españoles, aunque encajado en su discurso, en el que reclamó al PP que la próxima le trajeran a otro que no fuera Rajoy, hizo creer que se estaba disculpando de su acuerdo con los populares, que también. El portavoz del PP, Rafael Hernando, a quien unas horas antes el socialista Odón Elorza calificó en La Sexta de «tipo peligroso», fue tan vehemente en la defensa de su líder que Rajoy casi vuelve a los 137 síes, y eso que el Gobierno todavía no había anunciado el nombramiento del ex ministro Soria para el Banco Mundial. Cuando Rivera se puso a charlar con Toni Cantó y Felisuco tres minutos antes de la votación todos nos temimos lo peor.

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El gobiernito Frankenstein

He tenido que irme hasta la playa a escuchar el debate de investidura para darme cuenta de que existe una España que puede vivir sin Gobierno. Es más, hay una España que ni siquiera sabe que vive sin Gobierno, que es la más feliz, y se baña en colchonetas con posavasos. Pedro Sánchez viajó hasta Mojácar para comprobarlo, y luego hasta Ibiza donde lo confirmó ante los medios, en una comparecencia que recordó al vídeo de presentación de Hansel en Zoolander: ‘¿Acaso sé lo que estoy haciendo? No, pero aquí estoy, y voy a dar lo mejor de mí’.

En Bélgica, donde estuvieron 541 días sin Gobierno, el crecimiento, el desempleo y las cuentas públicas evolucionaron mejor que la media de la eurozona. El principal objetivo de un debate de investidura es evitar que eso suceda. De hecho, el Estado dispone de mecanismos para no tener que disolver permanentemente las cortes y que, en última instancia, el Tribunal Constitucional pueda disolver a los españoles.

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El algoritmo

Facebook, siempre pendiente de mis necesidades, se ha empeñado en recordarme que me hago viejo. A la red social le ha dado por rescatar fotos de hace seis, siete e incluso ocho años por si me interesa viralizar un pasado más feliz o el deterioro de mi propio cuerpo.

No diré que Mark Zuckerberg es un tipo que no sabe lo que hace, pero la experiencia me está resultando de lo más sádica. En los últimos días el ordenador me ha escupido a la cara ex novias, ex trabajos y hasta a José María Aznar. Está claro que las razones que me llevaron a compartir una imagen no están coincidiendo con las que me invitan a recordarla. Y eso que debe haber en Menlo Park (California) un ingeniero adolescente con una camiseta de ‘Underwood 2016′ al que le han dado una prima por la ocurrencia de obligarnos a presenciar nuestro pasado. Desconozco si el derecho al olvido incluye olvidarnos de borrar nuestras propias fotos. Pero confío en que antes de morir, cuando toda mi vida pase ante mis ojos, otro diseñe el algoritmo que elige las imágenes.

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Después de comer

Una vez tuve una novia cuya mejor amiga se había puesto tetas. Juro que esto acaba relacionado con la reunión entre PP y Ciudadanos por mucho que cueste creerlo. Después de la operación, la chica se presentó en casa y se metieron en el cuarto para una reunión a puerta cerrada. Quería que mi novia se las tocara para asegurarse de que al tacto seguían siendo las mismas. Hasta ahí todo bien. De hecho pienso en la escena a menudo porque albergo la fantasía de que en algún momento ambas dejaran de resolver una duda.

Ciudadanos se presentó en la reunión con el PP con una serie de puntos, pero ante la imposibilidad de lograr la investidura, han abandonado la negociación para pasar directamente al magreo. Hay un momento entre el nunca apoyaremos a Rajoy y el estamos aquí para regenerar la vida política en el que la definición de corrupción parece el menor de tus problemas.

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Una vaca con un bazoka

UNO NO sabe lo que quiere en la vida hasta que le ofrecen disparar a una vaca con un bazoca. Ocurre en Camboya todos los días, donde la industria turística trabaja para inventar nuestros deseos, a la vez que da salida al excedente de los Jemeres Rojos.

Cuesta explicar por qué uno se va de vacaciones y siente la necesidad de lanzar una granada, o de disparar un Ak-47 contra unos arbustos. Pero si el ser humano genera dudas, el ser humano de vacaciones carece de esperanza. De ello se ha aprovechado la firma rusa Kalashnikov, que acaba de abrir una tienda de souvenirs en el aeropuerto de Moscú con réplicas de sus modelos más conocidos.

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Mirada de ceniza

Veintiocho días después de la muerte de Aylan en una playa turca mi mujer me dijo que estaba embarazada. Entonces creía saber lo que era un niño sobre la arena, pero los niños son esa cosa que hay que criar antes de decidir no tenerlos.

Antes de nacer, el pan bajo el brazo fueron unas pastillas para conciliar el pánico. Esas cosas del primer mundo. Como que la relación con tu mujer se reduzca de repente a un inventario como para escalar el K2, en el que tú vas a hacer de sherpa.

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Pedro en ‘topless’

Una vez le pregunté a un paparazzi cuánto costaría la foto de cierto príncipe con un tío. Esa foto, me dijo, no vale nada. A las revistas del corazón no les gustan las imágenes que atentan contra la felicidad, y mucho menos las que atentan contra un país.

Pedro en ‘topless’ en EL MUNDO

Manneken PSOE

Mis amigos creen que por vivir en Ibiza mi rutina se parece a la de un anuncio playero de cerveza. En su imaginación hay cócteles, topless, sombras de palmeras que les acarician el hocico, y una sucesión de discotecas como naves industriales en las que se exudan medicamentos. Creen que somos inmunes a la vida. Que nuestros cánceres son menos dolorosos, y los pobres que duermen en nuestros cajeros menos desdichados. Si acaso se nos permite un invierno de pueblos fantasma, en los que de vez en cuando se aparece el esqueleto de un joven inglés con la belleza de una noria en Chernóbil.

Alguno diría que en nuestros televisores no sale Rafael Hernando, que nuestros políticos no adjudican a dedo, o que en chanclas es imposible preocuparse por la formación de un Gobierno en Madrid. Mariano Rajoy también ha dejado de estar preocupado por la formación de un Gobierno. Incluso ha dejado de estar preocupado. Su tránsito entre la corrupción le ha dotado de esa supervivencia irracional de la que gozó hasta hace un año Igor Kostin, el fotógrafo de Chernóbil, quien también salió ileso del desmayo de su helicóptero sobre el reactor. Kostin explicaba la radiación como Rajoy lo de Bárcenas, desde un sofá en Kiev cargado de fotografías que demostraban su cercanía a los trajes de los exterminadores, y a sus cuerpos reventados por efecto de la radiación, como si fuera posible que ambos estuvieran allí.

Manneken PSOE en EL MUNDO

People from Ibiza

Convivo con la realidad de una isla que poco o nada tiene que ver con la realidad. Un día sales a la pastelería y el dependiente te cuenta que no hay bombones sin alcohol porque unos tipos de Oriente Medio se los han llevado para cubrir el cuerpo de una mujer. Otro día un amigo te cuenta que había alquilado su casa para celebrar una fiesta, y que al llegar el lunes la señora de la limpieza se encontró dos caballos chapoteando en la piscina. Otro te das cuenta de que el solar de al lado de tu casa ha desaparecido bajo 80 Mercedes negros al servicio de los amigos del príncipe Abdul Aziz bin Fahd Al Saud, al que te cruzas cada mañana con su Rolls-Royce blanco entrando en un yate de 147 metros, que tras zarpar persigue otro lleno de amigas.
Cuesta creer que ese mundo al que no pertenezco, el de las botellas de champagne a 120.000 euros y los 80.000 euros de propina, siga siendo un mundo real, del que conozco apenas su reflejo, como esas estrellas que brillan en el cielo sólo porque explotaron hace millones de años.

People from Ibiza, en PAPEL-EL MUNDO

A las cuatro no violan a nadie

A las cuatro de la tarde no violan a nadie. Te lo dijo un guardia civil el otro día, cuando entraste en el cuartelillo con un corte de navaja en una mano y los pantalones empapados porque te lo habías hecho encima. Antes habías intentado poner una denuncia, pero el último de la cola te dijo que llevaba tres horas esperando. No fue buena idea entrar en las oficinas y decir que acababan de robarte, y mucho menos que creías que el tipo había intentado violarte, porque resulta que a las cuatro de la tarde no violan a nadie.

A esa hora, como mucho, sales de la oficina, y vas a buscar tu coche al solar de ses Variades, en la isla de Ibiza, y justo antes de meter la llave en la cerradura un tipo te estampa contra el cristal, te pone una navaja en el costado y pasa de tu bolso porque lo que le interesa es meterte las manos en los bolsillos del pantalón: «Vamos a ver qué llevas».

A las cuatro no violan a nadie, en EL MUNDO